Reseña: El primer show en solitario de Logan Henderson en México

Texto: Mariana Velasco

Fotos: Alejandro Servin (para Revista Kuadro)

Han pasado cuatro años desde que se separó Big Time Rush, una de las boybands más exitosas de los últimos tiempos. Hoy en día ese tipo de bandas ya no duran mucho, es la verdad, y al romper, sus integrantes deciden tomar caminos propios. Kendall Schmidt y James Maslow ya han visitado el país con sus proyectos en solitario, y esta vez fue el turno de Logan Henderson, quien dio un show lleno de sorpresas en el Plaza Condesa.

Este concierto fue la segunda fecha de un pequeño tour con el que arranca oficialmente su carrera, aún sin haber lanzado un LP. Todo lo que conocíamos eran tres canciones, las expectativas eran difíciles de determinar, y entre toda la nueva música, los fans esperaban que en el setlist se colara algo de Big Time Rush.

En punto de las 7:30 de la noche salió al escenario Arial, la banda abridora. Entre luces rosas, prendieron con su electro pop a una audiencia que estaba aglomerada en unas diez filas empezando desde la barricada, pero lo más cool de su acto fue el ánimo que traían, en especial la bajista, quien puso a todos a bailar y a mover las manos al ritmo de canciones como “Una Vez Más” y “Salvar”.

El público ya estaba ansioso, y los empujones hasta el frente estaban tan intensos que una que otra chica se comenzaba a salir para observar el concierto desde un poco más atrás. Finalmente, a las 8:15 se apagaron las luces y empezó a sonar el intro de una canción desconocida, el baterista saludaba a la gente que ya estaba más que enloquecida y entre gritos salió Logan, que inmediatamente empieza a cantar “Speak Of The Devil” con una actitud súper animada. “¡Ciudad de México! Gracias por venir, estoy muy contento de estar con ustedes”, son las primeras palabras que le dirige a sus fans.

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Entre mucho humo, luces y miles de papelitos de colores, Logan comenzó a presentar canciones nunca antes escuchadas, y a lo largo del show reafirmó que su música no está enfocada en un solo género, pues escuchamos tracks con mucho pop, algunos con toques R&B y otros muy electrónicos.

“Sleepwalker” fue uno de los mejores momentos de la noche, pues todo mundo coreaba “lock these chains, throw away the key, tried to stay awake but you grab a hold of me, she says, keep walking sleepwalker, keep walking”, además de que le dio un giro muy interesante a la canción con un outro extendido en la guitarra.

Llegó el esperado momento: Logan se sienta al frente del escenario al lado de su guitarrista y dice “México…ustedes son muy especiales para mí, así que quiero tocarles esto…se llama Music Sounds Better With you”, y la nostalgia invade al Plaza Condesa recordando los tiempos en que Big Time Rush estaba en la cima.

La segunda mitad del show fue la más animada. Logan interpretó canciones nuevas con las que todo el mundo bailó, e incluso se notaba que eran sus favoritas personales. Al final de “Bite My Tongue” anunció que regresará al país en septiembre, y por si no fuera ya demasiada emoción y variedad de ritmos, nos sorprendió también con una canción con beats muy hip hoperos.

Logan se despide una primera vez, las luces bajan y de fondo se escucha una voz femenina un tanto escalofriante que repite “esta historia no tiene fin” en español, y luego de unos minutos, regresa para una última canción que pone a todos a bailar, y en los últimos segundos hace una backflip sobre el escenario que provocó gritos ensordecedores, pues es uno de los movimientos que Henderson solía usar como marca personal durante los conciertos de BTR.

Un beso al aire y un “muchas gracias México” ponen fin a esta primera presentación de Logan Henderson como solista, dejando al público extasiado y con ganas de que lance pronto su álbum debut. No todos los días se puede ser testigo de un concierto en el que casi todo el setlist es sorpresa, pero Logan logró dejar en claro por qué su proyecto es tan diferente y que tiene mucho que ofrecer a futuro.

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*este contenido original fue realizado para Revista Kuadro y publicado en revistakuadro.com

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Reseña: My Dear Melancholy, el EP que surge sorpresivamente del dolor de The Weeknd

Después de estar en la cima y disfrutar el éxito de Starboy, algo pasó en la vida de The Weeknd. Al parecer, algo devastador y terriblemente desgastante en el terreno emocional. Todos dicen que ese suceso fue su separación de Selena Gómez, tema en el cual no es necesario ahondar pues cualquier fan de la música (sin importar el género) o de The Weeknd debe conocerlo, aunque sea muy por encima. Pero no nos enfoquemos en eso, sino en el hecho de que en el mundo de la composición, cuando algo devastador sucede, la inspiración fluye como el agua, inspiración que si es usada de forma correcta, puede dar como resultado un muy buen material. Este es el caso de My Dear Melancholy,.

Este primer EP de The Weeknd consta de seis tracks que forman una historia de desahogo y melancolía, casi como una carta, por eso la coma al final del título. Starboy fue un extenso álbum que estuvo cargado de géneros, sobre todo mucho hip-hop bailable y varias colaboraciones interesantes, fue un álbum alegre en el que el cantante salió un poco de su zona de comodidad.

En My Dear Melancholy, vuelve a las raíces y los ritmos que le dieron el éxito cuando lanzó The Beauty Behind The Madness, lo cual resulta bueno y apropiado para los sentimientos que desahoga. “Call Out My Name” abre el EP como una balada pop con toques R&B, lenta, atmosférica. La letra habla sobre el inicio de una relación y cómo se va dando cuenta de que ella sólo lo utilizó.

“Try Me” es hip-hop moderno mitad melancólica mitad bailable. La guitarra eléctrica le da un toque especial, y la voz de The Weeknd que se funde entre los ritmos, le da el toque de dolor, haciéndole saber a la chica que lo puede buscar cuando sea que lo necesite. “Wasted Times”, “I Was Never There” y “Hurt You” son tracks pop con la elegancia característica de The Weeknd en sus dos primeros álbumes, con un poco de electrónica y hip-hop, las dos últimas con colaboración del DJ Gesaffelstein. Esta parte de la carta habla sobre el trabajo que le está costando superar a la chica, lo cual le provoca depresión y posteriormente el querer alejarla definitivamente.

“Privilege” es una balada pop/R&B con mucha atmósfera, sonidos calmados de fondo y melancolía. Finalmente cierra el ciclo y le dice adiós a su viejo amor, no sin remarcar que a pesar de todo no quiere verla sufrir otra vez y que él estará bien de ahora en adelante.

Nadie sabe realmente de qué se trata este EP (aunque sea obvio), pues el cantante no ha dicho nada al respecto, sin embargo, The Weeknd logra cautivarnos una vez más con su melodiosa voz, ritmos lentos de distintos géneros y un sentimiento de nostalgia indudable.

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Reseña: The Neighbourhood evoluciona sin perder su esencia en su nuevo LP homónimo

Los ritmos musicales y conceptos ochenteros en general se han visto muy presentes últimamente en la música, televisión y hasta cine, y parece que tanto como los artistas disfrutan plasmarlos, así los disfruta el público. Y hablando de cosas que están de moda, tenemos a The Neighbourhood, una banda cuya popularidad ha subido como la espuma, y que nos acaban de regalar su tercer disco (ahora homónimo) con un montón de tintes ochenteros.

Se nota que Jesse Rutherford y compañía han estado con la inspiración al máximo, pues mientras aún estaba en curso la gira de su segundo álbum (Wiped Out!), lanzaron dos EP con cinco canciones cada uno, y luego apenas terminó dicha gira, anunciaron el lanzamiento de The Neighbourhood. Así que, este disco es un ejemplo de lo que pasa cuando una banda no para de hacer música.

“Flowers” abre con unos sintetizadores y un ritmo ochentero alegre que la banda nunca había hecho, lo que da la impresión de que será un disco bastante diferente y hasta cierto punto un poco difícil de asimilar, pues The NBHD se ha caracterizado por ritmos melancólicos. “Scary Love” fue el primer sencillo, y de igual manera es un track ochentero pero con beats más característicos del quinteto.

Llegando a “Nervous”, el ritmo se vuelve mucho más familiar. La canción es como una fusión de los tres álbumes: la guitarra y los beats con vibra de hip-hop como en I Love You, y la voz con un tono como en Wiped Out! A partir de aquí, este LP se va desarrollando lentamente y poco a poco te puedes dar cuenta de que no es algo tan radical, y vas notado los tintes que la banda mantuvo.

Hay varios tracks que, escuchados con atención, tienen beats casi iguales a algunos de sus éxitos pasados: “Softcore” a pesar de tener ritmo ochentero, tiene partes que son muy parecidas a “Wiped Out!” (la canción). “You Get Me So High” y “Blue”, se parecen mucho al ritmo de la banda en I Love You, y “Reflections”, específicamente se parece a “Flawless”, del mismo álbum. “Revenge” es una de las mejores, con una batería rápida, una voz sensual y coro pegajoso.

“Void” y “Stuck With Me” son muy ochenteras y tranquilas, quizá un poco hipnotizantes por lo mismo. “Sadderdaze”, en su mayoría hip-hopera, sale un poco de la línea al incluir violines, lo que le da un toque clásico.

The Neighbourhood mantiene su estética típica de portadas en blanco y negro, y aunque en la primera escucha este trabajo puede provocar un pequeño susto y dar la falsa alarma de que han cambiado completamente, la banda logra darle un giro a su música, pero conservando la esencia que los ha llevado al éxito, a pesar de que probablemente ya sean una de esas bandas que conservarían a sus fans hagan lo que hagan.

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Reseña: Fall Out Boy lleva la experimentación al máximo con M A N I A

Luego de American Beauty/American Psycho, hubo un hueco en la carrera de Fall Out Boy, como si hubieran desaparecido. Los fans esperaron ansiosos su regreso durante tres años, los cuales parecieron una eternidad.

La razón era que se estaban reinventando más que nunca. Fall Out Boy empezó como una de las bandas de pop punk más exitosas, en un año donde el género estaba en pleno auge. Sin embargo, no se quedaron ahí y con cada disco decidieron evolucionar la manera en que hacían rock, además de explotar cada vez más la multifacética voz de Patrick Stump.

Desde la portada con luces neón moradas, M A N I A causa curiosidad y evoca la sensación de que es algo completamente distinto a lo que la banda ha hecho. Según Pete Wentz, el bajista, es el resultado de toda la música nueva que “ha estado surgiendo” y de “sentimientos que sólo pueden tener en esta etapa de sus vidas”.

“Young And Menace” es el track que abre el disco, con un Patrick Stump muy pop y unos beats electrónicos en sube y baja que definitivamente los hacen parecer otra banda. Entonces nos damos cuenta de que la base principal de este disco es el EDM (electronic dance music), cuya característica principal son los beats altos, ruidosos y bailables. De alguna manera, la banda ya había trabajado con ritmos poderosos, pero esta vez decidieron tomar un rumbo mucho más electrónico y pop, donde la voz pasa un poco a segundo plano. Vemos la misma línea en tracks como “Stay Frosty Royal Milk Tea” y “Bishops Knife Trick”.

“Champion” “Church” y “The Last Of The Real Ones” son los tracks que más nos remontan a los dos álbumes pasados de Fall Out Boy, con ritmos parecidos a canciones como “Centuries” o “Immortals”, mezclados con un poco de pop en los coros y en elementos como los teclados.

“Heaven’s Gate” es una balada pop con bastantes y muy románticos toques de soul. “Sunshine Riptide” cuenta con la colaboración de Burna Boy, cantante que trabaja en géneros como el afrobeat y el dancehall, quien resulta bastante apropiado para el sonido general de este disco. Es un track festivo y electrónico.

La banda llamó M A N I A a este trabajo porque “vivimos en tiempos maniáticos”, y Patrick Stump asegura que quienes se sorprendan por el hecho de que hayan tomado un camino tan diferente, es porque nunca pusieron atención a la evolución que siempre han tenido, como un resultado de experimentación constante. Incluso ellos mismos se asustaron. M A N I A no suena a Fall Out Boy, sino que más bien es el LP que marca un nuevo empiezo en su carrera y que nos deja curiosos por lo que podrán hacer después.

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Reseña: The Beautiful & Damned de G-Eazy habla de lo más hermoso y nocivo de la vida

Cuando G-Eazy estaba a mitad del proceso de creación de su cuarto álbum de estudio titulado The Beautiful & Damned, su ingeniero y productor le dijeron que podían notar dos sonidos muy diferentes, por lo que tenía que decidir en qué dirección ir. La solución del rapero fue hacer un álbum doble, extenso, sobre la dualidad de su personalidad. Según sus palabras, este LP es simplemente el siguiente capítulo en su vida: “estoy explorando mi dualidad, mi personalidad dividida. Es también acerca del estilo de vida que llevo, y del cliché de sexo, drogas y rock ‘n’ roll”.

Las canciones no están en orden de acuerdo a esos sonidos distintos, pero después de escuchar el LP completo y con detenimiento, sí se pueden separar y es notable la diferencia. When It’s Dark Out, la anterior producción de G-Eazy, obtuvo muchos reconocimientos, pues tuvo varios éxitos que hasta el día de hoy siguen sonando, como el track “Me, Myself And I”. Así que, las expectativas con The Beautiful & Damned eran altas.

El álbum abre de forma interesante con una canción que lleva el mismo título, y la primera voz que escuchamos es la de Zoe Nash, una cantante que lleva poco en el medio. La colaboración resulta interesante pues le da un toque rugoso a la canción, para después dar paso al hip-hop típico de G-Eazy acompañado de sintetizadores constantes en el fondo.

En las líricas es muy notable el concepto principal en líneas como “all the sex, and the drugs and the boozin’, the decision is mine for the choosin’. I know a gemini can be confusing”. Otros temas son el amor, los altibajos de la vida y los sueños.

El primero de los dos sonidos en este álbum se puede definir como muy actual, a cómo suena el hip-hop más famoso hoy en día, y con toques de pop. Canciones como “Pray For Me”, “Legend”, “That’s A Lot” y “No Limit” son mayormente para bailar.

El pop se hace más presente en “Him And I”, uno de los éxitos de este LP hasta ahora. Cuenta con la voz de la cantante Halsey, quien es pareja actual de G-Eazy. Es el track más romántico. “Crash & Burn”, con Kehlani, tiene una línea de ritmo muy parecida.

El otro sonido que podemos definir en The Beautiful & Damned es un hip-hop menos alegre, más tétrico y podemos decir que incluso más elegante, sobre todo gracias a los artistas invitados. “Sober” es uno de esos tracks, pues la voz pop de Charlie Puth se agrega muy bien a los ritmos de G-Eazy. “Leviathan” logra algo parecido con la armoniosa colaboración de Sam Martin.

“Summer In December” es un track tranquilo y bastante interesante en el que G-Eazy interactúa con un hip-hop al estilo de los 70’s y 80’s, cuando abundaba el scratching. Resulta bueno, pues es un ritmo con el que no había trabajado en sus producciones anteriores.

“Eazy” cierra el LP con el sonido típico del rapero y vuelve a un ritmo alegre mientras cuenta toda su historia de vida y el proceso de perseguir sus sueños. The Beautiful & Damned es un álbum variado en su género que puede ser para todos los gustos de los fans del hip-hop y el rap, y no cabe duda que G-Eazy se ha consolidado y sólo mira hacia adelante.

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Reseña álbum: N.E.R.D hace exitoso su regreso con No One Ever Really Dies

Al parecer, 2017 fue el año en que una de las grandes temáticas de los nuevos álbumes en Estados Unidos fue la política, por obvias razones. NO ONE EVER REALLY DIES, de N.E.R.D, no fue la excepción. Lanzado el 15 de diciembre pasado, este LP marca el regreso de la banda después de siete años de ausencia. “No sé si ya te has dado cuenta de quién está gobernando mi país, pero es un show de mierda”, explicó Pharrell Williams. “Nunca había visto tanta desesperación en toda mi vida”.

N.E.R.D se ha expresado diferente en cada álbum y cada uno posee una clara línea de principio a fin, y este es sin duda su disco más divertido e interesante dentro del hip-hop, sobre todo considerando que Nothing (2010) tuvo poco de ese género y poca emoción. El mismo Pharrell acepta que nunca estuvo satisfecho con ese trabajo, que estaban perdidos, pero que justo ahora, se sienten en el medio del sol.

“Lemon” es la canción que abre NO ONE EVER REALLY DIES, con un hip-hop muy movido y divertido. Fue el primer sencillo ya que incluye a Rihanna de invitada, quien hace un buen trabajo, y cuya voz encaja a la perfección dando la sensación de que es un miembro más de la banda.

Desde el principio podemos notar la evolución de N.E.R.D, pues se inclinaron por un hip-hop mucho más actual que incluye muchos elementos de moda tanto en ritmo como en producción y efectos. “Deep Down Body Thurst” y “Voilà” son dos tracks tranquilos con bastante del rock que caracteriza al trío. “Voilà” tiene toques de reggae y colaboraciones de los raperos Gucci Mane y Wale.

“Don’t Don’t Do It!” es una de las canciones más destacadas del LP, pues Kendrick Lamar es el invitado de lujo, además de que las líricas abordan el tema del asesinato por disparo del ciudadano Keith Scott a manos de un oficial de policía, tema que tiene gran significado para Pharrell Williams pues ha hablado de lo inhumano que le parece que en su país los policías anden por ahí matando gente inocente, y en especial de raza negra.

“ESP”, “Lightning Fire Magic Prayer” y “Rollinem” son tracks en los que observamos un poco del ritmo de sus pasados discos, solo que con más efectos de sonido e instrumentos, mientras que “Kites” (con otra colaboración de Lamar) y “Secret Life Of Tigers” se sumergen en un hip-hop mucho más animado y de moda con algo de sintetizadores. “Lifting You” cierra el álbum tranquilamente y con un último feature, el de Ed Sheeran. Su voz es casi imperceptible entre la banda, pues su colaboración está bien lograda de acuerdo a su estilo.

“Hicimos este álbum con mucho sentimiento y con los ojos cerrados para no distraernos con todas las tendencias actuales. Escondí mis mensajes de esta manera tan jubilosa con el propósito de que el público no se los pierda”, definió Williams. NO ONE EVER REALLY DIES es el regreso de N.E.R.D que vale la pena escuchar.

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alt-J en el Corona Capital 2017

Eran las 8:25 de la noche y hacía un intenso frío en el Autódromo Hermanos Rodríguez. Después de haber disfrutado a Honne, Whitney, Dua Lipa y Cold War Kids en el escenario Corona Light, ahora era el turno de alt-J, los headliners. La última visita de los ingleses a México había sido en 2013, cuando dieron dos shows sold out en El Plaza Condesa, por lo que su regreso en el Festival Corona Capital de este año fue un suceso muy esperado, que además de atraer a sus fans, atrajo a mucha gente que escuchó su música por primera vez. Todos esos pensamientos pudieron haber pasado por la mente de alguien en esos cinco minutos, mientras un gran número de fotógrafos se acomodaban en sus lugares para captar imágenes de la banda.

Una hora antes, el staff de alt-J había estado montando un gran número de enormes estructuras que lanzaban luces de colores y se prendían al ritmo de la música. Se podía apreciar claramente el lugar que ocuparía cada miembro de la banda, pues estaban separados por esas estructuras. Pintaba para ser un concierto de ensueño, pues además del deleite que sería apreciar toda esa producción, los seguidores mexicanos de la banda escucharían por primera vez en vivo los temas de su segundo disco, pues no nos visitaron con su anterior tour.

8:30 en punto, las luces se apagaron y entre solamente luces azules que prendían y apagaban rápidamente, sonaba el intro con el que la banda ha estado saliendo al escenario en todo lo que va de su RELAXER Tour. El primero en aparecer es Thom Sonny (batería) seguido de Gus Unger-Hamilton (teclado y coros) y finalmente, Joe Newman (voz y guitarra). Los acordes de “3WW” suenan entre los gritos del público, y un ambiente calmado rodea el inicio de su set. “Oh these three worn words, oh, let me whisper, like the rubbing hads of tourists in Verona…I just want to love you in my own language” es el verso que todos corean.

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“Something Good” y “Tessellate” nos llevan de vuelta a su primer álbum y después de un entusiasta “¿Cómo están?” de parte de Gus Unger, suena “Deadcrush” de su más reciente material, la cual nos pone a bailar un poco. La atmósfera se tranquiliza otra vez al llegar “Nara” (This is all yours) con frases románticas como “Love is the warmest colour” entre hipnotizantes luces rojas. Gus se vuelve a dirigir a la audiencia diciendo “¡México! Es increíble estar de vuelta. Somos alt-J y esta canción se llama ‘In Cold Blood'” con un español no tan malo pero tampoco muy bueno. La gente corea con entusiasmo “Mister Caspian’s killer told me so, la la la la la la, heard it now on the radio, la la la la la la la”.

Luego de la emotiva “Dissolve Me” el escenario se pinta de luces verdes para “The Gospel of John Hurt”, una melodía un poco tétrica pero hipnotizante que fue inspirada en la película “Alien”. Llegan dos sencillos: “Every Other Freckle” y “Matilda”, para la cual Joe pide al público que lo acompañe  y el “This is from, this is from, this is from Matilda” suena a todo alrededor del escenario Corona Light. El ambiente se oscucere y entre tenuas luces azules la banda interpreta “Intro”, de su primer álbum.

 

“Fitzpleasure” y “Left Hand Free” satisfacen a los fans que asistieron a escuchar las más famosas de la banda, y después de que Gus dijera “Muchas gracias México, pero esta es la última canción…lo siento”, suena el clásico “Breezeblocks” para terminar la noche al ritmo del pegajoso “Please don’t go please don’t go, i love you so i love you so”, que una vez fue cambiado por Joe para que dijera “But please don’t go, i love you so, my Mexico”. Al terminar el show, arrojan un par de setlist al público, se abrazan para despedirse y se van, dejando a la gente con ganas de más y sobre todo de “Taro”, la gran ausente de la noche.

A pesar del poco tiempo que tuvieron, alt-J ofreció un show digno de apreciación, un gran espectáculo de luces, perfecta ejercución y un muy variado setlist, elementos que dejaron con la esperanza de que la banda ofrezca pronto un show propio en el país.

#altj #corona #mexico

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Fotografías tomadas de: Tono.tv y Nacorock

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